domingo, 28 de septiembre de 2014

El arbol y la cruz



En una tierra muy lejana, en un tiempo muy lejano, había un árbol alto y fuerte, era un árbol muy, muy especial. Una tarde mientras que el árbol joven veía el cielo, notó una estrella brillante en el cielo oriental. ¿Qué significa se preguntó el árbol? Mientras que los pastores comenzaron a juntarse bajo su sombra. De repente una luz brilló y un ángel apareció y habló cosas maravillosas.
Espantados los pastores cubrieron sus ojos y escucharon. Cuando el ángel había terminado los pastores se apresuraron a ir a la ciudad de Belén.
Muchos años pasaron y el árbol creció más alto y más alto. Luego, hombres vinieron  con hachas pesadas y cortaron el árbol. Fue puesto en un vagón y llevado a muchos kilómetros a una carpintería, en un pequeño pueblo polvoso.
La carpintería llamada Nazareth era de un padre y de un hijo que trabajaban lado a lado. El padre cada día tomaba pedidos y el hijo trabajaba a su lado cortando, amartillando, tallando, puliendo la madera. El hijo del carpintero mostraba tanto cuidado, que el árbol pudo esperar que podía ser el árbol hermoso que había sido una vez.
De pronto el carpintero mayor se enfermó y murió, el hijo terminó su último pedido y vendió la tienda y la madera que no habían usado.
Los hombres vinieron y preguntaron por el árbol que una vez había sido hermoso, lo pusieron en un vagón y fue llevado a Jerusalen. Allí fue comprado por el jefe de los soldados romanos.
Una noche de primavera, unos soldados romanos llevando antorchas, levantaron el tronco. Había actividad en el aire, altas murallas, había un fuego, el gallo cantó, los hombres huyeron y lloraron, y otro hombre fue llevado prisionero.
Pronto la aurora vino, la luz comenzó a calentar  y en el patio un hombre joven sangrando, vestido con una túnica escarlata y con una corona de espinas fue llevado a un balcón.
-Yo conozco a este hombre- pensó el árbol una vez bello.
-Es el hijo del carpintero Jesús de Nazareth.
Con gran facilidad el tronco hecho cruz fue puesto sobre sus hombros, sus manos atadas a ambos lados, y juntos caminaron al calvario.
-¿Cómo puede ser esto?- pensó el árbol una vez bello.
-¡Que están crucificando al gentil carpintero, y yo su cruz! ¡Esto, no puede ser!
Pero sobre la montaña donde el viento golpea removieron su ropa y le pusieron sobre una cruz, las manos del gentil carpintero fueron clavadas al árbol que quería ser especial.
El cielo se oscureció y el hombre habló: Padre, perdónales porque no saben lo que hacen. Entonces el árbol una vez bello recordó las palabras de los ángeles sobre las montañas hacía muchos años.
-Porque os ha nacido hoy en la ciudad de David, un salvador que es Cristo el Señor.
Y de repente el árbol una vez bello, realizó que no era únicamente un carpintero de Nazareth sino el hijo de David, el Señor del Universo, su Creador,  que estaba siendo crucificado sobre él, por los pecados del mundo.
Y el árbol se sintió especial otra vez.
En el monte calvario estaba una cruz emblema de afrenta y dolor….

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