En
una tierra muy lejana, en un tiempo muy lejano, había un árbol alto y fuerte,
era un árbol muy, muy especial. Una tarde mientras que el árbol joven veía el
cielo, notó una estrella brillante en el cielo oriental. ¿Qué significa se
preguntó el árbol? Mientras que los pastores comenzaron a juntarse bajo su
sombra. De repente una luz brilló y un ángel apareció y habló cosas
maravillosas.
Espantados
los pastores cubrieron sus ojos y escucharon. Cuando el ángel había terminado
los pastores se apresuraron a ir a la ciudad de Belén.
Muchos
años pasaron y el árbol creció más alto y más alto. Luego, hombres
vinieron con hachas pesadas y cortaron
el árbol. Fue puesto en un vagón y llevado a muchos kilómetros a una
carpintería, en un pequeño pueblo polvoso.
La
carpintería llamada Nazareth era de un padre y de un hijo que trabajaban lado a
lado. El padre cada día tomaba pedidos y el hijo trabajaba a su lado cortando,
amartillando, tallando, puliendo la madera. El hijo del carpintero mostraba tanto
cuidado, que el árbol pudo esperar que podía ser el árbol hermoso que había
sido una vez.
De
pronto el carpintero mayor se enfermó y murió, el hijo terminó su último pedido
y vendió la tienda y la madera que no habían usado.
Los
hombres vinieron y preguntaron por el árbol que una vez había sido hermoso, lo
pusieron en un vagón y fue llevado a Jerusalen. Allí fue comprado por el jefe
de los soldados romanos.
Una
noche de primavera, unos soldados romanos llevando antorchas, levantaron el
tronco. Había actividad en el aire, altas murallas, había un fuego, el gallo
cantó, los hombres huyeron y lloraron, y otro hombre fue llevado prisionero.
Pronto
la aurora vino, la luz comenzó a calentar
y en el patio un hombre joven sangrando, vestido con una túnica escarlata
y con una corona de espinas fue llevado a un balcón.
-Yo
conozco a este hombre- pensó el árbol una vez bello.
-Es
el hijo del carpintero Jesús de Nazareth.
Con
gran facilidad el tronco hecho cruz fue puesto sobre sus hombros, sus manos
atadas a ambos lados, y juntos caminaron al calvario.
-¿Cómo
puede ser esto?- pensó el árbol una vez bello.
-¡Que
están crucificando al gentil carpintero, y yo su cruz! ¡Esto, no puede ser!
Pero
sobre la montaña donde el viento golpea removieron su ropa y le pusieron sobre
una cruz, las manos del gentil carpintero fueron clavadas al árbol que quería
ser especial.
El
cielo se oscureció y el hombre habló: Padre, perdónales porque no saben lo que
hacen. Entonces el árbol una vez bello recordó las palabras de los ángeles
sobre las montañas hacía muchos años.
-Porque
os ha nacido hoy en la ciudad de David, un salvador que es Cristo el Señor.
Y
de repente el árbol una vez bello, realizó que no era únicamente un carpintero
de Nazareth sino el hijo de David, el Señor del Universo, su Creador, que estaba siendo crucificado sobre él, por
los pecados del mundo.
Y
el árbol se sintió especial otra vez.
En
el monte calvario estaba una cruz emblema de afrenta y dolor….
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